lunes, 19 de septiembre de 2016

En pleno uso de mi libertad, decido hoy "domingo" no trabajar

Y no veáis cuánto hemos aprendido.


Hoy 19 de septiembre...en Salto (Uruguay)






Así que me calcé en las champions y nos fuimos a reconocer en la "cuirosa" ciudad de Salto la simbología masónica de sus edificios.


Walter me dio una serie de indicaciones mientras recorríamos a pie la ciudad, como si se tratase de un juego más,  en donde yo dejé de errar un 80% para ir ganando en destreza. Ya casi tenía el nivel 1 superado cuando llegó la hora de asistir al asado, que me habían organizado.




El asado, consiste en una reunión informal, en donde se come la carne más deliciosa que jamás degusté, cocinada sin prisas, entre charlas amplias y si existe discrepancias, se celebran, todo aromatizado con las brasas aún húmedas de troncos de naranjo. Se hace a ritmo de whisky, agua con gas, vino dulce (tan dulce y aromático como la anfitriona, Verónica) y mate (por supuesto, lo probé, estoy en el camino). Este asado lo era con tintes económicos, intelectuales y sociales, pero sin ganas de trabajar un domingo, pero con muchas de saber y experimentar mucha transferencia de conocimiento y culturalidad.


Me recibió Carlitos, 8 años de edad, quien me dijo nada más abrir la casa, "estó' gustoso de conocerla" y luego me confesó su gran competencia con las matemáticas.




Mi sorpresa llegaría más tarde, cuando la sobremesa se alargaba con ganas de que no acabase, y el papá de Carlitos, me mostró en su teléfono, el prototipo de expendedora de leche pasterizada, para un proyecto lechero transfrontera, "pero ¿es que eres ingeniero?" y me contesta sin importancia  "No, ta, instalador, busqué una solución para una gran empresa lechera y ta, ya lo tenemos en marcha" abrió su portátil y me enseñó todos los planos "¿Y este?" " Carlitos, aprendió a manejar el AutoCad y hace sus propios prototipos". Después de ello me comentaron que a la noche llegaría una vecina de 85 años recién enviudada y que encontraba acá aún brasas de naranjo al atardecer, en ese frio que aún pervive del invierno cuando va llegando el verano.

Al tiempo que se fuese acercando la hora de despedirnos, me refirieron sobre otras vecinas, estas más jóvenes y estudiantes de un ciclo de emprendimiento. Y que las  "chiquilinas" con Dos Carlos habían dado con proporcionar a las escuelas unas máquinitas repreciosas para expender manzanas a 10 pesos unidad, esta vez pude apreciar el prototipo allí mismo y que habían presentado su proyecto en Montevideo, pero se atrancó el cargador de monedas por un error en el sensor y quedaron segundas.

A esto mismo me refiero cuando las personas están enamoradas y viven apasionadas con sus oficios, profesionales enamorados de sus talentos y que desarrollan su vida en formato 360 grados, da igual la profundidad, porque son esplendorosos.


Salimos Pitando Watson y yo, con el compromiso de que les diría cómo iba mi compromiso extraordinario con el gran hombre extraordinario por medio de las TICS, el Océano no iba a interrumpir este flujo de energía.

Llegamos al Teatro y allí descubrí a Pintiliesku como actor y por supuesto artista. Y allí mismo también conocí a Julián, que, como Carlitos, tenía 8 años y compartía la misma competencia con las matemáticas, (jornada del domingo: 2-0).